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sábado, 2 de septiembre de 2023

El primer amor

Tímida y tempestuosa
Regalabas tu mirada.
Sentía una puñalada
De acero cortante fino;
Cuando punzante el destino
Frente a mí te presentaba.

Con una sonrisa exclamada
Y flequillo delirante;
Cuchillo de filo cortante
Descosia mis sentidos.
Devorándome despacio
A pulsión de cada latido

Ojos de cielo claro,
Labios de terciopelo.
Arma letal, ¡anzuelo!
Asesino de guantes blancos.
Te di mí alma y mí corazón bueno,
Mordi el señuelo, sufrí el encanto.

martes, 25 de julio de 2023

A mí derecha

Al costado de mí almohada
Hay un lugar que no se usa.
Está dedicado a Pelusa
Mí hija de 4 patas

A un lado de mí almohada
Se creó una fábrica de amasado
Donde recibí tanto amor
De un corazón abandonado

A la derecha de mí almohada
Se junta pelo noche y día
Es el souvenir de la compañía
Que allí hoy duermen y descansan

A un costado de mí almohada
Ya el espacio no alcanza
Somos varios y me piden
Que les rasque un poco la panza

Ahí cerquita de mí almohada
Es ese espacio inaugurado 
Por mi gata rusa gris perlado
De pelo llovido, suave y peinado
Guardo el recuerdo de su afecto
Que me dió cuando su alma latía
Porque tanto me quería
Hasta el último momento. 

viernes, 14 de abril de 2023

Nos fuimos juntos

Te agarré de la patita y respiramos juntos.
Rezamos lentamente, te canté una canción.
Te besé muy fuerte y acaricié tu gris sedoso.
Me senté a tu lado para agradecerte tanto amor.

Tuve miedo pero me diste coraje.
Maullaste muy fuerte junto a mí canción.
Te entregaste a mí amor cuando acaricié tu pelaje,
Me ronroneaste despacito al ritmo de tu corazón.

A cada paso me seguías, en cada sitio me buscabas.
Fuiste mi fiel compañera en mis noches de dolor.
Mi única testigo que entendía mis pesares,
me amasabas y me curabas, me quitaste el temor.

Y te agarre de la patita y recordé cuando te traje.
Fue un milagro encontrarte junto a tus crías,
Y llegaron a casa, y un dia me elegiste y fuiste mía
Y allí comenzó este viaje.

Buscando siempre mí atención,
a cambio de solo mimo.
Me diste todo el cariño que salió de tu corazón.

Y te acaricié fuerte la patita y cerramos los ojos
Respiramos muy despacio y nos fuimos juntos.
Al volver, vos ya no estabas  y mí mundo estaba flojo
Te dormiste entre mis manos al final de la canción. 

miércoles, 12 de abril de 2023

Adiós Pelusa

Cielo llorá lo que quieras, a mí el mundo por hoy me ha perdido. Casi al despertar se me ha ido, el animal que tanto amor me daba y yo correspondía con aprecio. El tiempo al final no tiene precio y la vida es ingrata.  Se acaba de ir mí gata, quien me amaba sin excusa, será hasta luego Pelusa; mí hija de cuatro patas. 

domingo, 5 de marzo de 2023

Letras de colores.

 En primera instancia me daba la sensación de estar cumpliendo con una predicción de antaño.  Me gusta llamarle “predicciones” a los breves relatos que de niño solía escribir.
Y es que esto tenía un propósito que a algunas pocas personas supe explicar; el resto me trataba de loco.  Tratabase entonces de pequeñas líneas, frases, nombres de personas, lugares.
Todo se iba dando de la misma manera, es decir, como si tuviese el don de hacer realidad con el tiempo aquellos párrafos de ficción que escribía en mis momentos de soledad, de necesidad.
                Aún conservo, en cierto lugar que solo yo conozco,  una libreta común y corriente con diferentes historias manuscritas a mano alzada y temblorosa. Se puede ver que en las páginas impares hay manchas de lágrimas que se conservan junto a las tintas verde, azul y negro.  Dependía del estado de ánimo el color de tinta que utilizaría. Inconscientemente, y me estoy dando cuenta al recorrer el anillado, usaba la tinta negra para cuentos que nunca terminaba, la tinta azul para escribir pensamientos y cosas que me aquejaban y la tinta verde para pedir deseos.
                Doy un vistazo a la libreta y no puedo creer que muchas de esas cosas realmente sucedieron con el tiempo.  
Un pasaje de páginas enverdecidas fusionadas con lágrimas del momento, me hacen sentir una frustración por no haberme podido ayudar.  Tintas de varios verdes piden a gritos a alguien. Desee en esas páginas la aparición de algún amigo que rompiera con mi soledad.  De alguien especial.  Y es muy loco como años después nació.
Paginas sucias entintadas de azul y barro me envían al pasado. A aquel terreno baldío, hoy cedido a la madre naturaleza, donde mi infancia yace aun en un rincón, donde aún se oyen los gritos y carcajadas de mis visitas diarias.  Tengo la sensación de haber dejado algo más que solo recuerdos sobre el caminito que pronto pasará a ser un recuerdo más.
Siempre escribí en ese terrenito baldío pegado a mi casa. Largas tardes de transición de inverno-primavera dieron fruto a páginas entintadas en negro, cuyas historias no tienen finales.  Relatos de amistad, de terror, de fantasía, de amor.  Hablaba acerca de los sueños que mis personajes querían cumplir:  que con el tiempo les di el gusto de cumplírselos uno a uno.
Al fin y al cabo, la libreta es una mera composición de deseos muy profundos que alguna vez tuve en mente y hoy en día mantengo en vigencia a cumplir.
Sigo recorriendo la libreta con algún que otro lagrimón.  Comienzo de pronto a recordar viejos amigos que no supe cuidar o que la vida nos deparo diferentes caminos.  Tengo pegada alguna que otra foto. Nombres de amigos, de familiares. El nombre de mi difunto padre y una frase que no alcance a decirle en vida: “no me dejes, quedate a mi lado cuando te empiece a necesitar”  y una posible respuesta con la que juego a tranquilizar mi corazón: “no temas al olvido, siempre estaré” y de seguro es esa la razón por la que hoy siento muy cálida su presencia.  Tengo varios renglones de deseos, relatos y pensamientos, todo con su respectivo color que, al leerlos de corrido forman una historia que en la sección de los negros se convierten en historias sin finales.  Tengo escritas promesas que algunas he cumplido y otras todavía no.
Una vez un amigo me recomendó una serie de animé en donde el relato es similar: una libreta que de alguna forma realiza los deseos de su poseedor. Pero dada la fecha de lanzamiento del formato televisivo no se podría tratar de plagio ni muchos menos. Lo mío es real también.  Y sucedió primero, diez años antes.
Al final de la libreta, y agradeciendo haber terminado porque ya he llorado mucho, lo más pesado de mi vida está ahí, encriptada: hay una página rota, por la mitad y no recuerdo absolutamente nada respecto a ella.  Está escrita de manera muy complicada diría, las tintas están intercaladas letra por letra, configurando entre espacios un texto cuya coherencia refiere a una historia de un joven que pide un deseo en base a un pensamiento muy profundo. Mi nombre está escrito de la siguiente forma:   La primera letra es verde, la segunda es azul, la tercera negra, en la cuarta vuelvo al verde y así el resto del texto hasta el punto que me encuentro con la página desgarrada, como arrancada con odio.  Se trata, al parecer,  de un relato de amor, algo que desee, que pensé e idee.  Luego tengo la contratapa sana y salva con el color que el tiempo le ha otorgado y el cuidado que le he sabido dar.
Hace diez años que no escribo en la libreta y me intriga saber de qué trataba la última página, a quien iba dirigido y por qué la arranque. Aunque, conociendo el poder extraño que tiene, me imagino que habré de caer en la suerte de que algún día se cumpla lo escrito en esa página, desconociendo el final pero desafiándome a escribirlo con hechos y ya no letras de colores.



Alejo Polinelli.
 “Letras de colores”
26/08/15 00:32