17
años.
Me
atrevo a descansar en tu presencia que no está. En el vértice del encuentro
eterno donde a mí llamada siempre acudes. En ese punto donde la soledad aprende
de la incertidumbre te honro hoy y siempre a 17 años de tu partida.
Que
sin tenerte aprendí a ser padre sin serlo naturalmente.
Que
sin tu guía elegí el camino por mí cuenta al andar.
Que
descubri al destino y en cada paso toqué vestigios de una historia que no
llegaste a contar pero me dejaste para interpretar y continuar.
Que
continúo, pero fiel a mis instintos y es allí donde te encuentro siempre, en
nuestro rincón cuántico y metafísico.
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