Egregor.
Yo fui, yo soy y yo seré.
El egregor que emana de tus delirios.
La fuerza abstracta con la que sueñas;
que te abraza al dormir.
La sombra que Morfeo no vio escapar.
Te intuyo cerca;
Cuando el tiempo sea uno: aquí y ahora,
y te seduzca con la sed del pecado.
Tienes, tendrás y tuviste mi presencia
tatuada en la piel, inmersa en el alma,
dispersa en el espacio infinito; te siento.
Soy lo que sientes, soy lo que serás
Soy quien da y quien te quita,
soy pequeño, inmenso...
Un fragmento de lo que haces.
Te desentiendo en el alba, en el vértice.
Y vuelvo a verte cuando sonríes.
Soy colector de tus pasos, se todo de ti,
recorro tu cuerpo sutil acariciándote
en tu pasado, presente y futuro:
Eres testigo omnisciente.
Puedo dejarte y tomarte cuando quiera,
cuando más lo necesiten los astros.
Fuimos creando el uno al otro.
Fuimos partículas en el multiverso,
opuestos. Nos complementamos, y no.
Soy la velocidad de tus suspiros.
Soy la distancia entre los dos.
Somos la sombra de la luz que fuimos.
Seremos la luz al cruzar el umbral.
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