La sep7ima pesadilla.
Esta puede ser la séptima noche que pesadille con lo mismo. Al recostarme sobre la fría almohada temo por mí. Me… asedia el miedo de cerrar los ojos y no volver a despertar.Sube desde el suelo, por las extremidades de la cama, una espantosa sensación de frio que recubre las frazadas. Es inútil evitarlo. No logro ocultar el terror que me produce, se me huele a la distancia. Atenúo la luz y temo morir en una de esas pesadillas sin fin. No tengo alternativa. Todas las noches la misma historia. El mismo sueño:“Camino con las manos en los bolsillos por un sendero oscuro donde solo brilla una lámpara al final del callejón en pleno otoño. Allí parece esperarme, bajo el farol un, encapuchado cuyo sexo no he distinguido aun habiéndolo soñado por seis noches seguidas… Yo paso al lado suyo. Me paro, él encapuchado levanta la cabeza. Nuestras espaldas se miran. Por mi mejilla cae una lágrima. Me doy media vuelta y el encapuchado ya no está. Vuelvo a girar y, algo me sorprende...”. Allí despierto, sin haber resuelto el acertijo. Miro el despertador y, son siempre las tres y un minuto de la madrugada.El lunes empezó este fenómeno. Luego de cenar unas albóndigas me quedé dormido en el sillón del living mirando una película. Fue cuando Se desarrolla por primera vez el sueño que es interrumpido por el timbre. Me levante a ver quién era. Mi madre, se había olvidado las llaves en la clínica y no tenia como entrar. Esa noche le había tocado hacer guardia en la sección de Psiquiatría Infantil. Trabajaba con niños cuyos padres les habían maltratado. Ella se ocupaba de las tareas de mantenimiento del lugar pero, sabía comprender las necesidades de los niños más que cualquiera de los licenciados que trabajaban en el lugar. - ¡Hijo…! Me olvidé las llaves…- Ya te abro…Para entrar a mi casa había que sacar varias trabas de la puerta. - Atrincherado otra vez? Qué raro…!- Bueno, una cárcel de máxima seguridad no nos llega ni a los talones!Dependiente de los sucesos de inseguridad que ocurrían a diario, me sentía más seguro detrás de las dos trancas de hierro de 1 centímetro, una trabita y dos vueltas de llave.- Pero quien va a entrar? Ni los fantasmas pasan esos barrotes! Anda a dormir, buenas noches…!Desde martes en adelante fue diferente porque mi madre ya no hacia más las guardias nocturnas por un tiempo. Entonces cenábamos más temprano y me iba a dormir antes de que mi despertador marcaran las veintidós treinta. Entonces vuelvo a soñar por segunda vez lo mismo. Por segunda noche. Exactamente lo mismo. Los mismos detalles. El mismo farol y en él, apoyado, me esperaba dicho sujeto, por lo menos yo creía eso hasta que me desperté exaltado. A la misma hora, pero en diferente lugar. Esta vez estaba en mi cama, sintiendo otra vez volver mi alma al cuerpo.El miércoles. Por tercera vez el sueño. Esta vez ya lo esperaba. Lo presentía, lo necesitaba. Ansiaba saber de qué manera iba a terminar. O por lo menos que no se interrumpiese de nuevo. Me costó dormirme, la intriga me carcomía. Pero el cansancio me ganó y volví a tomar conciencia de la realidad luego de las tres y un minuto de la madrugada cuando me desperté más que sobresaltado y con cierto malhumor. Habíase repetido el sueño tal como le esperaba pero esta vez en sepia. Para no desesperar a la madrugada siguiente, a la noche del miércoles le tome prestadas unas horas antes de ir a dormir para buscar un anotador y colocarlo en la mesa de luz cosa de estar preparado para apuntar rápidamente todo aquello que recordase luego de despertar. Fue así como pasadas las tres y un minuto del jueves, recuerdo que fue un día de octubre, 19 de hecho porque faltaba una semana para mi cumpleaños… Retomando decía: fue así como logré escribir algunas líneas de lo que iba recordando… pero no logré muchas, las ideas me confundían e iba anotando cosas que no me coincidían con el sueño.La noche del viernes también me había despertado bastante confundido pero pude redactar dos o tres líneas. Esta vez las líneas coincidían bastante y pude redactar un poco más la idea o al menos darme una premisa inmediata de lo que no debía olvidar: lo que había soñado. Aunque, por más líneas que podrían coincidirme, volví a despertarme un tanto furioso al conocer la versión monocromática del sueño. ¿Cómo podía mi cabeza darle un nuevo sentido al sueño cambiándole de color? Y ¿Por qué no se dejaba de dar tantas vueltas y me daba al fin una respuesta o me completaba el sueño? ¿Acaso mi muerte era inminente luego de lo que me sorprendía al darme vuelta? ¿Qué era “eso” que me sorprendía? ¿Sería lo mismo que yacía recostado de hombros sobre el farol que iluminaba mi espalda? No lo sé. Pero me daba mucha bronca que mi subconsciente tuviera el poder absoluto de aquello que yo quería saber de qué se trataba. Me sentía y de hecho me da mucha bronca no poder resolver este acertijo.A la mañana siguiente. Hoy, sábado veintiuno por la mañana recurrí a un psicólogo para que me pudiese dar alguna explicación de lo que me sucedía luego de una sexta reproducción sistemática y en perfecta cronología durante la madrugada de ese mismo sábado espantoso dado el cambio cromático repentino en donde esta vez no se distinguían los colores que cambiaban durante esos aproximados treinta y cinco segundos de sueño que quizá fuera de esa subnormalidad pudieron haber sido más o menos segundos. O quizá pudieron haber durado horas. Pero a modo de seguir las únicas recomendaciones del médico quien no supo darme muchas respuestas, más bien me saco más plata de la que pude haber ganado en toda una jornada laboral, me acuesto a dormir recién a las dos y cuarenta y cinco de la madrugada para tener un margen de conocimiento de que mi sueño podría llegar a durar de cero hasta quince minutos. Espero, luego de las recomendaciones del doctor, que esta séptima vez no cambie de color. No me dará miedo morirme, me dará asco si me despierto dentro de quince minutos y tenga conocimiento de que mi sueño cambie otra vez de color. Ya que no puedo dominar mi subconsciente por lo menos que me haga el favor de mostrarlo lo más real posible porque entonces se convertiría en una pesadilla.
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